Las empresas mineras australianas no pueden controlar los precios internacionales del diésel, pero sí pueden controlar la eficiencia con la que gestionan el combustible en sus operaciones. Ante la presión sobre los costos del diésel y la incertidumbre en el suministro, cada litro de consumo evitable representa una oportunidad para proteger los márgenes de rentabilidad.
Un análisis reciente del Instituto de Economía Energética y Análisis Financiero (IEEFA), Reward miners for conserving – not guzzling – diesel (6 de octubre de 2026), sugiere que las mejoras en la eficiencia energética podrían reducir el consumo de diésel entre un 10 % y un 20 % en equipos móviles, sistemas de generación eléctrica en zonas remotas y transporte.
Por su parte, el informe de CRU Group, Diesel shock and the resilience test for the Australian mining industry, destaca la vulnerabilidad de las operaciones que dependen del transporte por carretera, la generación eléctrica con diésel y las reservas limitadas de combustible en las instalaciones. Las empresas mineras pequeñas y medianas podrían estar especialmente expuestas debido a sus márgenes potencialmente más ajustados y a su menor capacidad para absorber el aumento de los costos.
En conjunto, estos análisis refuerzan un mensaje claro: la respuesta más eficaz ante la presión de los precios del diésel no consiste únicamente en garantizar el suministro, sino también en reducir el volumen consumido por tonelada producida.
Existen oportunidades concretas para mejorar la eficiencia a lo largo de toda la cadena de valor minera. Optimizar las rutas de transporte, reducir los tiempos de funcionamiento de los camiones en ralentí, mejorar la gestión de las cargas útiles y adaptar los equipos a las condiciones operativas puede disminuir el consumo de combustible sin comprometer la productividad. El mantenimiento preventivo, la capacitación de los operadores y el monitoreo del combustible en tiempo real también permiten identificar ineficiencias y convertir el consumo en un indicador medible del desempeño operativo.
Sin embargo, reducir el consumo de combustible es solo una parte de la solución. Las empresas mineras también necesitan comprender adónde se destina su combustible y si pueden contabilizar cada litro. La integración de datos sobre las entregas, el almacenamiento, el despacho y el consumo permite identificar discrepancias, detectar patrones anómalos de consumo y mejorar la conciliación de inventarios. Sin datos confiables sobre el combustible, incluso las iniciativas de eficiencia mejor planificadas pueden tener dificultades para demostrar resultados medibles.
Wayne Arthur, vicepresidente de Minería de VERIDAPT, destaca la importancia de combinar la eficiencia operativa con información precisa sobre el combustible:
«Las empresas mineras australianas no pueden controlar los precios del diésel, pero sí pueden controlar la eficiencia con la que gestionan cada litro. El desafío no consiste únicamente en reducir el consumo, sino también en contar con la visibilidad necesaria para identificar dónde se pierde, desperdicia o utiliza de manera ineficiente el combustible. Cuando los operadores disponen de datos confiables desde la entrega hasta el despacho y el consumo, pueden tomar mejores decisiones, reducir costos innecesarios y proteger sus márgenes de rentabilidad».
— Wayne Arthur, vicepresidente de Minería, VERIDAPT
El impacto financiero puede ser significativo. En una importante operación minera de Sudamérica, una mayor visibilidad del combustible permitió identificar un consumo excesivo en los camiones de acarreo, lo que contribuyó a una reducción anual de 1,7 millones de litros de diésel, valorada en aproximadamente US$2,55 millones, considerando un precio de US$1,50 por litro. Este ejemplo demuestra cómo una mejor inteligencia de datos sobre el combustible puede traducirse en beneficios operativos y financieros medibles.
La generación eléctrica y la logística también requieren atención. Mejorar la eficiencia de los sistemas de generación eléctrica en zonas remotas, integrar energías renovables y almacenamiento en baterías cuando sea comercialmente viable, y revisar los programas de suministro de combustible puede reducir la exposición a la volatilidad del mercado del diésel y a las interrupciones del abastecimiento.
Para los operadores mineros, estas medidas deben estar respaldadas por objetivos claros de eficiencia del combustible, informes de desempeño a nivel de cada operación e incentivos que promuevan el ahorro en lugar del consumo. Las estrategias de adquisición y las reservas de contingencia siguen siendo importantes, pero deben complementar, y no sustituir, una reducción sostenida de la demanda.
Igualmente importante es disponer de datos precisos y consistentes sobre el combustible que permitan a los equipos de operaciones y finanzas medir el desempeño, conciliar inventarios e identificar oportunidades de mejora. Al conectar los datos de combustible obtenidos en terreno con los sistemas empresariales, las compañías mineras pueden pasar de una gestión reactiva del combustible a una toma de decisiones más informada y basada en datos.
En definitiva, la eficiencia del diésel es tanto una herramienta de control de costos como una estrategia de resiliencia operativa. Las empresas mineras australianas que incorporen el ahorro de combustible en sus decisiones operativas cotidianas estarán mejor preparadas para proteger sus márgenes, gestionar la incertidumbre del suministro y mantener su competitividad durante períodos prolongados de volatilidad en los mercados energéticos.
Ante la persistente incertidumbre de los precios del diésel, la pregunta para las empresas mineras australianas ya no es simplemente cuánto combustible compran, sino con qué eficacia contabilizan y utilizan cada litro.
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